La copla se llena de riesgo
DIARIO DE SEVILLA | 19 ENERO 2026
Laura Gallego abrió la copla en canal en el Cartuja Center CITE. No se presentó en el escenario para confirmar lo que ya se sabe de ella, sino para ponerlo en cuestión. El recinto, lleno a rebosar, acogió La Última Folclórica, dentro del festival Insólito, un espectáculo que no se conforma con actualizar la copla, sino que la somete a una tensión constante, entre la memoria y el riesgo, entre el respeto y la desobediencia.
Desde la intro, la escena se plantea como un espacio simbólico más que como un decorado. Laura apareció con bata de cola a lomos de una Harley, con una imagen que mezclaba iconografía clásica y el gesto contemporáneo, y a partir de ahí construyó un relato que avanzaba por capas. Paloma brava funcionó como una carta de presentación vocal, con la voz saliéndole limpia, poderosa, plena y resonante, sin ornamentos innecesarios, marcando territorio. En ese arranque planeaba inevitablemente la sombra de Rocío Jurado —no como copia ni como molde, sino como estirpe—, esa forma de cantar desde el pecho y de sostener la escena con autoridad natural que muchos han querido leer como herencia directa, aunque la propia Laura se empeñe en restarle peso a una comparación que, por respeto y por vértigo, siempre dice que le viene grande.
La última folclórica
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